Ariadna tenía tan solo 20 meses cuando falleció en el Hospital Comarcal de Vinaròs (Castellón) en noviembre de 2018, víctima de una cadena de errores graves cometidos por personal sanitario. La menor ingresó con síntomas compatibles con una gastroenteritis. Durante su estancia, dos enfermeras administraron una solución de glucosa mal diluida, con una concentración 20 veces superior a la prescrita, provocando una hiperglucemia aguda que derivó en un coma y posterior muerte cerebral.
La investigación reveló que ninguna de las profesionales comprobó la dosis con precisión, ni consultaron con el médico, y que el hospital carecía de protocolos claros sobre la dilución de medicamentos. El juzgado consideró probado que se trató de una negligencia grave, condenando a ambas enfermeras a 21 meses de prisión por homicidio imprudente. El caso también destapó una alarmante falta de formación continuada y control de calidad en hospitales pequeños.

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